Un cielo espectacular, un resplandor impresionante en el horizonte y el sol de medianoche brillando en alta mar de mayo a finales de julio convierten El Cabo Norte en uno de los lugares más especiales de la tierra.
Verás que a medida que avanzas el paisaje va cambiando de frondosos bosques a pequeños árboles y poco a poco a tundra. Según vayas subiendo, las plantas no serán capaces de florecer tan alto debido a la extrema climatología y verás montañas totalmente desnudas. Una vez que hayas accedido a la isla de Mageroya a través de un túnel que la conecta con uno de los extremos del fiordo de Porsanger, y visualices El Cabo Norte habrás llegado al fin del mundo ya que no puedes seguir avanzando por el área continental europea.
A trescientos metros de altura
Cabo Norte es un destino turístico, cada vez más en auge, que permite al turista descansar, disfrutar de la naturaleza y por supuesto quedarse impregnado por un sol de medianoche y las auroras boreales. En Cabo Norte tienes poco más que hacer ya que las largas distancias y la escasa población convierten el norte del país en un destino ideal para descubrir la naturaleza agreste.
El sol de medianoche significa que desde mediados de mayo hasta finales de julio podrás disfrutar desde 300 metros de altura, altitud de Cabo Norte, de un enorme globo rojizo que sale del mar. Una vista indescriptible.
Por otro lado, también puedes tener la suerte de ver auroras boreales aunque tendrás que elegir entre un fenómeno u otro. La Aurora Boreal es un fenómeno muy distinto al Sol de Medianoche que se presenta 200 días al año en Laponia, aunque no se puede ver siempre y nunca durante la época del Sol de Medianoche.
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Cuando llegues a la tundra de Cabo Norte te avasallarán una multitud de mosquitos así que llévate un spray si no quieres pasar una noche en vilo debido a las picaduras.