Región quesera por excelencia, la vega Liébana cántabra cuenta con dos de las tres denominaciones de origen que hay repartidas por la comunidad: Picón Bejes-Tresviso y Quesucos de Liébana. Estos quesos encierran el secreto de las montañas cántabras, uno de los tesoros mejor custodiados por la comunidad cántabra que vamos a revelarte en esta ruta gastronómica de altura.
La ruta se inicia en Unquera, en el límite con Asturias que marca el río Deva. Esta localidad es famosa por sus “corbatas” de hojaldre, un dulce que podrás adquirir en cualquier parte de la región. De la Unquera, adéntrate por la N 621 en las hoces y desfiladeros del Deva. Deja atrás el núcleo de Panes por una carretera serpenteante que discurre entre las montañas del desfiladero de La Hermida, tú próximo destino. La Hermida y la aldea Caldas forman parte del municipio de Peñarrubia y antiguamente se conocían como Aguas de Caldas. Hoy albergan las instalaciones de una estación termal construida en 1881 y de la que brotan aguas curativas a más de 60 ºC.

Picante y delicioso
De La Hermida dirígete por una pista de cinco kilómetros hasta la aldea de Bejes, el reino del queso picón. Esta delicatessen se elabora con leche de vaca, oveja y cabra y se madura a casi 2.000 metros de profundidad, en cuevas de roca caliza. Este queso picante, con Denominación de Origen, está considerado uno de los quesos azules más sabrosos del mundo. Al salir de Bejes, conduce hasta Tresviso, una aldea de apenas 40 habitantes donde los pastores elaboran sus propios quesos. Se trata del pueblo de más difícil acceso de toda Cantabria, por lo que te aconsejamos desplazarte en todoterreno.
Desde La Hermida hasta Fuente Dé –pasando por Linares, Lebeña, Tama, Cabezón de Liébana, Aniezo y Potes- tiene lugar la ruta de los Quesucos de Liébana. Se trata de quesos variopintos, pequeños, de tamaño irregular, de curación media, de escasa o nula corteza y que admiten diferentes tratamientos de curación y ahumado.
La localidad de Potes es el punto de partida de un interesante itinerario que recorre el valle de Cereceda por la vega de Liébana, con final en el puerto de San Glorio. Esta ruta encierra la esencia de la comarca. En total hay una docena de queserías adscritas al consejo regulador y destacan los ahumados de Áliva y Camaleño, el fresco de Pido y el curado de Peñarrubia. Si deseas visitar alguno de estos centros de producción, te recomendamos las de Brañas de Liébana, en Pendes, y Queso de Baró, en la misma localidad de Baró.
Orujo y cocido
Además, en Potes puedes degustar otras delicias gastronómicas como son el cocido, el chorizo, la morcilla, la miel, el té del puerto o el Orujo de Liébana, un aguardiente dulce con aroma a pepita de uva. Si quieres conocer el proceso de elaboración de esta bebida puedes visitar, bajo cita previa, las orujeras de Coterón, Sierra del Oso o Diosanjana; o, también, puedes acudir a la Feria del Orujo que se celebra en noviembre y en la cual se realizan exhibiciones.
Una forma tradicional en Potes de beber el orujo es, como digestivo, junto al té del Puerto, elaborado con flores de Áliva. Aunque, sin duda, la estrella de la gastronomía local es el cocido lebaniego. Carne, chorizo, cecina y tocino con repollo, patatas y otros productos que dan a los garbanzos un sabor delicioso.
Y para bajar toda esta cantidad de comida, puedes visitar el santuario de Santo Toribio de Liébana, a tres kilómetros de Potes. Además, este lugar es uno de los cuatro centros de peregrinaje del mundo donde puedes ganarte el jubileo.