Impresiona. En la provincia de Huesca, muy cerca de las altas cumbres que coronan los montes Pirineos, se encuentra el desierto de los Monegros: un paisaje árido con más de 25 millones de años que han esculpido un paisaje fósil propio de épocas pasadas. Esta comarca del Alto Aragón es hoy uno de los lugares preferidos para los amantes del 4x4 por la belleza del entorno, su naturaleza salvaje y los kilómetros de pistas de aspecto virgen que la atraviesan. Nuestra ruta por los Monegros se inicia en Alfajarín donde, antes de adentrarse en el desierto, merece la pena que visites el castillo y la ermita, situada en el lado izquierdo de la pista que deberás seguir más adelante. Si la ermita fue levantada para rendir culto a la Virgen de la Peña, el castillo fue construido en el siglo IX, durante el periodo musulmán, para vigilar el valle del Ebro. Bajo el castillo, encontramos la cueva de la Grallera donde, según se dice, caben todos los habitantes de Alfajarín.
Después de este pequeño recorrido turístico, sigue la pista dirección norte por un canalón que te conducirá hasta el corazón del desierto. En este lugar destaca la belleza del paisaje: una mezcla de formas y colores. Por un lado, te llamará la atención el blanco del yeso de sus piedras; por otro, los campos de labor y el rojo de los ribazos. Continúa la marcha hacia el norte hasta llegar, tras recorrer unos kilómetros, a un pequeño oasis con una fuente y un estanque donde puedes parar a reponer fuerzas.
En la sierra de Alcubierre
La ruta continúa por la carretera que une los municipios de Perdiguera y Bujaraloz. En este punto gira a la derecha, dirección a Monegrillo, atraviesa el pueblo y desvíate a la izquierda dirección a la sierra de Alcubierre. Verás que tanto el paisaje como el estado de las pistas se mantienen uniformes hasta llegar a la sierra de Alcubierre. De ahí continúa hacia Torreventosa dirección este, por la “cuerda” de la sierra hasta alcanzar la antena. En este lugar te impresionará la belleza del paisaje, con barracos espectaculares como los de El Bujal, La Gabardera y San Caprasio. El Bujal es, quizás, el más llamativo al estar esculpido en un surco perfecto de grandes dimensiones; el de La Gabardera encierra pistas serpenteantes y muy aéreas; y, por último, el de San Caprasio, con su ermita y sus cuevas laberínticas.
Desde la antena, donde encontrarás una cadena en la pista, desciende por el barranco de la Gabardera dirección a Monegrillo, y prosigue hasta Farlete. Una vez aquí, gira a la derecha dirección al santuario de la Virgen de La Sabina, hoy reconvertido en una confortable hospedería rural. Continúa por la pista que conduce de nuevo a la sierra. A la derecha podrás contemplar “La Torraza”, una torre de vigilancia del siglo XIII que se encuentra en excelente estado de conservación.
Las cuevas del Cucaracha
En la cresta de la sierra puedes visitar la ermita de San Caprasio, conocida en toda la comarca por sus multitudinarias romerías dominicales que protagonizan, una vez al año, los pueblos colindantes. En los alrededores de la ermita encontrarás las famosas cuevas que sirvieron de escondite al bandido Cucaracha. Una se encuentra cerrada, un par son dormitorios, otra hace las funciones de cocina-comedor y la última es una preciosa capilla. Siguiendo la pista, llegarás al Monteoscuro, una montaña de color negro que deberás rodear por el lado derecho para llegar hasta la Perdiguera. Nuestra ruta por el desierto de los Monegros finaliza en este pueblo pintoresco, donde merece la pena visitar su iglesia mudéjar.
No te pierdas: las cuevas de San Caprasio y las trincheras de la guerra civil española de la loma Orwell, en Alcubierre.