Cádiz, a caballo entre Europa y África, es la suma de diferentes culturas y civilizaciones. La frontera entre el Atlántico y el Mediterráneo. Kilómetros y kilómetros de costa llena de encanto que plantean una ruta fascinante por los mejores rincones de la provincia gaditana.
Nuestro viaje comienza en Cádiz, ciudad que nació al amparo del comercio y la industria naval. Sus calles estrechas, sus plazas ocultas, sus mansiones y palacios son testigo de la historia del lugar donde se promulgó la primera constitución española. Cádiz es historia viva de España y merece la pena que la recorras antes de dar un salto a San Fernando, la “isla sur”. Este municipio de corte neoclásico y barroco está rodeado de salinas y en sus edificios se percibe su pasado de ciudad militar y marítima. El castillo medieval de San Romualdo, el teatro de las Cortes y el arsenal son lugares que no te puedes perder, al igual que el Aquarium Expo Marine.
La ciudad del mito
La Barrosa es la playa de Chiclana de la Frontera y uno de los paisajes más emblemáticos de la Costa de la Luz. En esta localidad puedes visitar las ruinas del castillo de Sancti Petri, que simboliza la puerta de entrada a la bahía, y disfrutar de la cocina marinera y las bodegas chiclaneras. Además, te puedes dar un paseo marítimo en el barco que parte del puerto de Sancti Petri.
De Chiclana dirígete a Conil de la Frontera, ciudad costera que conserva su tradición marinera y pescadora. No obstante te sorprenderá el hecho de que sus platos más típicos se elaboren a base de carne. A lo largo de su costa puedes visitar las torres almenadas de Castilnovo, Roche o El Puerco. De su viejo recinto amurallado se conserva la Puerta de la Villa y el Museo de Raíces Conileñas encierra la esencia del municipio. Para darte un baño puedes elegir entre la cala del Aceite, la playa de la Fontanilla o la Fuente del Gallo.
Vejer, blanco inmaculado
De Conil, el siguiente paso es Vejer de la Frontera. En esta ciudad de casas blancas y pasado árabe, puedes pasear desde el barrio de la Judería hasta el palacio del Marqués de Tamarón. El castillo, los molinos de viento o el callejón de las Monjas son lugares típicos que no te puedes perder. Y si te gustan las aves, cerca de Vejer, tienes la laguna de La Janda, donde puedes avistar grullas o aguiluchos cenizos. En Vejer puedes asistir a las populares cobijadas, una costumbre popular de origen árabe que tiene lugar durante los actos festivos.

Mediterráneo y Atlántico se unen en Barbate, frente el cabo de Trafalgar. Esta localidad fue el escenario de uno de los episodios navales más trágicos de la historia de España. Hoy puedes recorrer una villa de claro sabor marinero y playas arenosas con lugares como Cala o Hierbabuena. El atún de almadraba es su principal aliciente gastronómico.
Cuando salgas de Barbate no te olvides de visitar el Parque Natural del Acantilado, los acuíferos de Caños de Meca o el poblado pesquero de Zahara de los Atunes. Benalup es la puerta de entrada al Parque Natural de los Alcornocales y las ruinas del castillo constituyen una parada obligatoria. Si tienes tiempo puedes visitar el Tajo de las Figuras, el monasterio del Cuervo o las cuevas del Algar.