Lanzarote es de color negro azabache. De las siete islas que conforman el archipiélago canario es la más especial, la más diferente. Su origen volcánico le ha dado un aspecto de paraje casi lunar. No en vano, los más de trescientos conos que hay repartidos por toda la geografía le han valido el sobrenombre de la isla de los Cien Volcanes. Además, es la menos montañosa de las Canarias, con largas playas de arena blanca, un clima árido, sol y un viento moderado y constante que convierten a Lanzarote en un lugar idóneo para la práctica de deportes de vela ligera, windsurf o kitesurf.
Ideal para una escapada de fin de semana, Lanzarote se puede recorrer de norte a sur en cuestión de horas aunque merece la pena tomárselo con calma para extraer todo su sabor. Una de las mejores opciones para conocer la isla es dividirla en tres partes –norte, centro y sur- con itinerarios cerrados que ahorran tiempo y desplazamientos innecesarios.
Como punto de partida de esta escapada establecemos la Villa de Teguise, declarada Conjunto Histórico Artístico y con lugares de interés turístico como, por ejemplo, el Castillo de Santa Bárbara, en lo más alto de la montaña Guanapay, que acoge el Museo del Emigrante.
Las 10.000 palmeras
De Teguise partimos, dirección norte y a la izquierda, hacia el pintoresco pueblo de Haría, conocido como El Valle de las 10.000 palmeras. Lanzarote cambia de aspecto en este lugar ya que Haría rompe con el árido paisaje predominante en toda la isla. Merece la pena dar una pequeña vuelta por sus calles antes de continuar hacia Guinate, con opción a detenernos en el Loro Parque. De Guinate dirígete a El Mirador del Río, excavado en la piedra y una de las mejores obras de César Manrique, y disfruta de la impresionante panorámica del Archipiélago Chinijo.
El itinerario prosigue por la costa en dirección a Órzola, entre playas de arena blanca y aguas de color azul turquesa. Un poco más adelante no dejes de visitar los Jameos del Agua y la Cueva de Los Verdes, obras de César Manrique y dos de los lugares más atractivos de la isla. En Guatiza date un paseo por el Jardín de Cactus, otra de las creaciones del artista isleño.
La casa de César Manrique
Del norte damos un salto al interior de la isla para detenernos en la ciudad de Arrecife. La capital de la isla alberga monumentos como la parroquia del siglo XVIII, junto al Charco de San Ginés. De los islotes que suben y bajan con la marea, y de los que la ciudad toma su nombre, el de San Gabriel alberga una fortaleza a la que se llega cruzando el Puente de Las Bolas. Del Castillo de San Gabriel encamínate hacia el de San José, remodelado por César Manrique para alojar el Museo de Arte Contemporáneo.
Precisamente la vivienda del artista canario, construida en cinco burbujas volcánicas de la localidad de Tahíche, es hoy la sede de la Fundación César Manrique. Se trata de una peculiar edificación que no te debes perder antes de partir, atravesando el yacimiento arqueológico de Zonzamas, hacia San Bartolomé, donde se encuentra el museo Tanit.
En el Monumento al Campesino, obra de César Manrique, puedes saborear platos típicos de Lanzarote. Y dejando atrás los pueblos de Tao, Tiagua y Tinajo, llegarás a La Santa, un lugar conocido en toda la isla por la calidad de su pescado fresco. En Mancha Blanca puedes acercarte al Santuario de la Patrona de Lanzarote, la Virgen de los Dolores.
En las montañas del fuego
Por último, para concluir nuestra escapada por Lanzarote, nos dirigimos al sur, concretamente a Tías, el municipio turístico más importante de la isla con sus hermosas playas de Puerto del Carmen. Antes de marchar hacia el Parque Nacional de Timanfaya puedes detenerte en el municipio de Yaiza y contemplar la Casa de Benito Pérez Armas y la Ermita de los Remedios.
Una vez en Timanfaya, donde el paisaje volcánico se torna espectacular, puedes conducir hasta el Islote de Hilario para disfrutar de las exhibiciones geotérmicas que se realizan en este lugar. Además, como curiosidad, debes saber en que el Islote de Hilario se encuentra el único restaurante del mundo en el que se cocina con calor procedente del subsuelo.
De Timanfaya continúa hasta las Salinas del Janubio, Los Hervideros y el Charco de los Ciclos o “Laguna Verde”. Para terminar, dirígete hacia Playa Blanca para darte un baño en las paradisiacas playas de Papagayo, donde dio comienzo la conquista del archipiélago canario.
Alquilar un coche
Para recorrer y disfrutar de cada rincón de las isla, lo ideal es alquilar un coche. Hay varias agecias rent a car repartidas por toda la isla, en los principales lugares de itnerés. En páginas como www.orcarcanarias.com puedes encontrar coches de alquiler para reservarlo antes de llear a la isla.