Durante siglos fue la puerta de acceso al valle del Guadalquivir. Andaluza por los cuatro costados, la ciudad de Andújar esconde entre verdes olivos un tesoro artístico integrado por plazas, iglesias, puentes, palacios y un hermoso parque natural que no hay que perderse. Una sierra que, lejos del casco urbano, plantea diversos recorridos de interés entre los que destaca el que une la localidad con el santuario de la Virgen de la Cabeza. Esta carretera atraviesa las entrañas verdes de Sierra Morena. En los primeros kilómetros, el paisaje funde los campos de olivo con matas de jara y perfumado romero.
Una vez que alcanza la colonia de Las Viñas, la calzada avanza serpenteante. Sin embargo, se trata del trecho más hermoso. A cada paso hay recordatorios del santuario. Bajo una loma se levanta la escultura de un padre con el dedo indicando a su hijo la dirección del cerro del Cabezo, y en las rocas de granito hay inscripciones dedicadas a la “Reina de Sierra Morena”.
Entre olivos y toros bravos
La carretera continúa hasta las orillas del río Jándula. Una pista forestal conduce hacia el pantano; al otro lado, se llega a Lugar Nuevo, un coto nacional. Desde el puente de hierro que salva el río, parte un camino que va hasta el santuario por un bosque de encinas y pinos. Desde el templo se admira una hermosa vista de las tierras de Jaén. La talla que se venera en el santuario sustituye a otra desaparecida en la guerra civil. La nueva imagen fue esculpida en la década de los 40 por el artista Navas Parejo.
El norte del Parque Natural de la sierra de Andújar es el más desconocido y abrupto de todo el espacio protegido, con más de 60.000 hectáreas. En este enclave se alcanzan las mayores alturas, que, no obstante, rara vez superan los 1.100 metros. La carretera deja atrás el santuario de la Virgen de la Cabeza y se dirige hacia el norte por un paisaje solitario. En los márgenes de la calzada son típicas las ganaderías de toros bravos.
Los límites de Jaén terminan en Sierra Madrona, escarpe montañoso que pregona las tierras bajas de La Mancha. Ya en Ciudad Real, la carretera sigue hasta Solana del Pino, en la serranía baja de Puertollano.