El cambio de marcha es uno de los aspectos clave de la conducción eficiente. Influye en el consumo y en la contaminación acústica ya que, a mayor número de revoluciones, mayor gasto de combustible y mayor nivel de ruido. Por poner un ejemplo, un solo coche a 4.000 rpm causa el mismo ruido que 30 automóviles a 2.000 rpm. Por esta razón, es importante que sepas cuándo y por qué cambiar de marcha. No olvides que cada una de las velocidades de tu coche ha sido concebida para una función determinada.
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· Utiliza la primera lo mínimo posible. El cometido de esta velocidad es única y exclusivamente iniciar la marcha, por lo que deberás cambiar a segunda tan pronto como sea posible.
· Cuando cambies de marcha, acelera de forma suave y progresiva.
· Si tu coche es de motor gasolina, cambia de marcha entre las 2.000 y las 2.500 rpm; si es de motor diesel, hazlo entre las 1.500 y las 2.000 rpm.
· Para cambiar de primera a segunda, calcula unos dos segundos o 5 metros; Sube a tercera a partir de 30 km/h; cambia a cuarta cuando alcances los 40 km/h; y, por último, engrana la quinta velocidad a partir de los 50-60 km/h.
· Si llevas mucho peso, estás adelantando o circulas por una pendiente, necesitarás un poco más de potencia. Para ello, apura un poco más en cada una de las marchas.
· A igual velocidad, es preferible circular en marchas largas con más acelerador, que en marchas cortas con menos acelerador (consumirás menos).
· Cada vez que cambias de marcha, desperdicias combustible. Si evitas cambios innecesarios, reducirás el consumo y alargarás la vida del embrague y de la caja de cambios.
· No es necesario que sigas el orden secuencial (1ª-2ª-3ª-4ª-5ª) a la hora de subir una marcha. A veces es mejor que cambies directamente a marchas mayores: si vas en 2ª por una carretera con poco tráfico, puedes pasar a 3ª y después a 5ª; o si vas en 2ª y alcanzas la velocidad adecuada, puedes cambiar a 4ª.
· En ciudad trata de conducir en marchas largas (sin exceder nunca los límites de velocidad).