Al volante, ¡atención!
Las distracciones al volante son una práctica de riesgo que no te puedes permitir, ya que son el primer factor de accidentalidad en nuestras carreteras.
Las distracciones están involucradas en el 38% de los accidentes de tráfico con víctimas. Pero curiosamente, los conductores no asociamos distracción con riesgo tanto como ocurre con otras amenazas como el conducir bajo los efectos de las drogas y el alcohol, las infracciones, o la conducción agresiva.
Los despistes al volante suelen tener consecuencias nefastas como salirse de la vía, colisionar con otro vehículo, e incluso atropello de peatones. Normalmente se baja la guardia en tramos rectos con buena visivilidad, con poco tráfico y bajo condiciones meteorológicas buenas. Es por tanto, muy importante no confiarse, y conducir siempre de forma segura.
Y aunque el perfil del distraído al volante suele ser de personas jóvenes con poca experiencia en la conducción y multados por infracciones de tráfico, no se nos escapa que una distracción la puede tener cualquiera. Por mucha experiencia que tengas conduciendo tu vehículo, recuerda que siempre habrá factores externos que te pueden hacer desviar la atención del volante.